Cierre de la decimotercera jornada de la Liga Endesa 2011/12 en el Bilbao Arena. Repetimos derby tras la fiesta vasco-europea de la semana pasada. El Gescrap Bizkaia se plantaba ante su afición con la victoria por obligación en su carrera por entrar entre los ocho equipos que disputen la Copa del Rey de Barcelona en el mes de febrero. El Caja Laboral, por su parte, situado en la cuarta posición de la tabla, con un holgado colchón, llegaba a la ciudad vecina con ganas de vengar la eliminación europea de días atrás y de no pinchar por tercera vez consecutiva frente a los bilbaínos.
Cierre de la decimotercera jornada de la Liga Endesa 2011/12 en el Bilbao Arena. Repetimos derby tras la fiesta vasco-europea de la semana pasada. El Gescrap Bizkaia se plantaba ante su afición con la victoria por obligación en su carrera por entrar entre los ocho equipos que disputen la Copa del Rey de Barcelona en el mes de febrero. El Caja Laboral, por su parte, situado en la cuarta posición de la tabla, con un holgado colchón, llegaba a la ciudad vecina con ganas de vengar la eliminación europea de días atrás y de no pinchar por tercera vez consecutiva frente a los bilbaínos.
Blums. La duda antes del comienzo del partido era cuál de los dos equipos saldría más enchufado. La sombra de la amenaza de un Baskonia enrabietado es alargada y conociendo los arranques que tiene en no pocas ocasiones el Bilbao Basket, no era descartable un parcial inicial. Y la verdad, no fue así sino todo lo contrario. El Caja Laboral salió timorato y fallón mientras los de Fotis Katsikaris veían la aguja en el pajar hasta sin quererlo. Se desataba un duelo exterior y de él se favorecería Janis Blums. Tres triples consecutivos del escolta local, acompañados por uno de Aaron Jackson tras una salida brillante de un bloqueo, marcaban el primer parcial. Con el propio Blums yéndose al banco tras cometer se segunda falta personal, y medio cuarto disputado, el 16-8 del electrónico repartía las primeras sonrisas entre los Hombres de Negro.
Reacción. Llegaban las rotaciones, los baskonistas empezaban a ver el aro más grande y el Gescrap fallaba lo infallable. El Bizkaia se dejaba comer la tostada poco a poco y la brecha abierta en el marcador se reducía con suma facilidad. Teletovic cogía la medida a los interiores vizcaínos, San Emeterio decidía entrar al partido, y Oleson mejoraba bastante a un Ribas que había hecho aguas ante Janis Blums. La superioridad indudable se ponía en duda, Brad Oleson cortaba el nuevo intento local por distanciarse y el final de cuarto nos ofrecía un 23-22 con el que empezar de nuevo.
Tensión. Había tanto miedo a perder como a ganar, y hablamos de un partido de liga regular. La rivalidad entre ambos conjuntos, lo que se pueden llegar a jugar, televisión en directo en prime time… demasiados factores como para que no subieran las pulsaciones. Y la consecuencia de todo esto, como la mayoría de las veces, fue el encogimiento de las muñecas. Se fallaba de cerca, de lejos, en el pase, campos atrás, tras robo o solo bajo aro. Los cuatro primeros minutos fueron un suplicio, sin punto alguno, hasta que Álex Mumbrú decidió romper la monotonía con un triple sin marca. Se abría de nuevo la cesta de los puntos, Teletovic contestaba con seis consecutivos, Jackson y Banic respondían sin dudar, y todo volvía a la normalidad. El 30-28 en el marcador auguraba otro final ajustado.
Teletovic. Se acercaban los compases finales del primer tiempo y Mirza se fue soltando. Los de Dusko, cada vez más cerca en el marcador, sólo necesitaban dar un paso adelante más para ponerse por delante. El salto a cancha del propio Ribas, arengado ya por Ivanovic, y la aportación exterior e interior de Teletovic, completaron el paso. Los intentos de Banic, Jackson o Blums eran en vano. Nemanja Bjelica certificaba el parcial baskonista al descanso. Todo lo que era vino y rosas para los Hombres de Negro, había tornado a viejos fantasmas. Aún así, el 36-39 con el que se marchaban tras los primeros veinte minutos era tan anecdótico para unos como para otros.
Golpe a golpe. Vuelta de vestuarios con ambos conjuntos en todo su esplendor. Fischer volvía a cancha a repartir gorrazos y hacerse amo y señor de la zona a base de puntos y rebotes; San Emeterio cargaba desde el exterior ante las repetidas incursiones fallidas en el juego interior bilbaíno; Jackson luchaba su propio rebote hasta anotar y el Baskonia subía líneas con Prigioni y Nemanja Bjelica en la presión. Sin darnos cuenta se había pasado medio cuarto con Blums y Prigioni cometiendo su tercera falta y el público estallando indignado tras otro nuevo tapón de D’or señalado esta vez como falta. Una técnica a Banic en la protesta le acompañaba, el Caja Laboral aprovechaba la coyuntura y el partido se ensuciaba y enviciaba sin motivo alguno. Dicen que no quieren ser protagonistas; ya… El 45-54 tras mate de Teletovic parecía dar la puntilla a los de Fotis Katsikaris.
Incansables. Pero si algo tiene el Gescrap Bizkaia es que nunca da un encuentro por partido. Si el Caja Laboral no tenía la culpa de lo pitado por los árbitros, iba a ser de todas formas el encargado de pagar los platos rotos. Se tiraba de orgullo, se aprovechaba la presión del público en algún que otro tiempo muerto, Grimau, Hervelle y Jackson recortaban de cerca, Kostas de lejos, y la sensación, aún no viéndose del todo reflejada en el marcador, volvía a ser la de minutos anteriores. El 53-60 al final del tercer cuarto permitía al Baskonia jugar con ciertas libertades pero no demasiadas confianzas.
Miribilla. Últimos diez minutos, la gente había entrado en calor y el factor Miribilla se reflejaba desde el primer instante en el que los jugadores levantaban los brazos para pedir más apoyo, si es que eso era posible… El equipo se crecía, Fischer seguía poniendo txapelas, Hervelle lograba un 2+1, fallaba el tiro libre, pero del rebote venía un triple del propietario de la Ley ¿qué Ley? La Ley de Kostas. D’or se hacía más gigante que nunca. La cuarta falta de Teletovic le daba gran margen de maniobra. Con dos tiros libres empataba el partido para que después Jackson y San Emeterio intercambiaran triples. El juego interior llevaba la balanza al lado negro con los de Dusko resistiéndose a base de cortes rápidos en la zona. El 67-65 a manos de Jackson, penetrando sobre la bocina de posesión, ofrecía la mejor cara local en muchos minutos.
Rebote. Hacía tiempo ya que el Gescrap Bizkaia se había hecho con el control del rebote. Mostraba, con todo orgullo, su horda de hombres capacitados para ello. Hervelle se sentía importante y se mantenía en el campo a pesar de las faltas. Jackson corría el campo y obligaba al Caja Laboral a centralizar, casi en exclusiva, su ataque por dos vías: Teletovic o el juego exterior. Y este, incluso la mayoría de las veces, venía a ser el mismo. Sólo la calidad innata de ciertos baskonistas les mantenía metidos con todas las opciones. Mientras, La Ley de Kostas seguía su curso tanto desde el triple, como combinando con los compañeros o rascando tiros libres. Era lo que alimentaba a un Bilbao Basket que perdía comba tras varios intentos fallidos de Mumbrú. Mirza, siempre al acecho, les volvía a poner por delante. 74-75 con 1:22 por delante. Los nervios a flor de piel.
Protagonismos. Apuraba al máximo Jackson la posesión y encaraba en el momento preciso para situar a los suyos por delante. El minuto final tenía pinta de ser un intercambio interminable de visitas a los tiros libres. Y el reguero comenzó… con Teletovic fallando no un tiro libre, sino dos. Inusual. Dusko comentaba en Euroliga que había ganado tantos partidos que se le podía permitir perder uno. Pues quizá fueran dos. Vasileiadis visitaba la línea, anotaba ambos, Prigioni replicaba, volvía Kostas para anotar uno y, sobre la bocina, cuando más daño hace, escondidito en la esquina, Fernando San Emeterio fusilaba desde el triple para dar la victoria a los suyos por tan solo un punto. Final gestionado con maestría por los de Dusko Ivanovic, y el Gescrap Bizkaia que no aprovechaba los múltiples pinchazos rivales en la jornada de hoy jueves. Al final, con la afición visitante desplazada hasta Bilbao celebrando, 79-80. Baloncesto puro hasta el último segundo. ¡Nos vemos el año que viene! Feliz Año Nuevo a todos.
En memoria de todos los que con nosotros estuvieron y que con nosotros ya no están
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